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EL FATIDICO CLUB DE LA FAMA: Recordando a Robin Williams

La muerte tiene extraños caminos y unos son más recorridos que otros. Sobre todo en Hollywood, donde algunos llegan persiguiendo el sueño que sólo muy pocos logran alcanzar, pero todo ello pagando un alto precio. Y no nos referimos a los altos salarios que esos actores y actrices perciben por protagonizar películas taquilleras, sino al costo de perder la vida misma. Poco importan los lujos, el glamour, los derroches y excentricidades cuando todo se convierte en un laberinto sin fin, donde no hay hadas ni polvos mágicos para volar, ni inventos de gel geniales, ni tableros de juego que te transporten a la jungla, o robots y mentores rebeldes que te guíen para encontrar la salida. Cuando nada te ayuda a recobrar esa chispa que hizo reír a millones de personas en el mundo, con un talento y una espontaneidad que para unos era sublime y para otros una exageración, es realmente triste creer que si la depresión y la soledad abruman, la única solución es quitarse el aliento con una lenta agonía. Y más triste pensar que esto le sucediera a alguien tan admirado, querido, y a veces odiado, como el actor Robin Williams.

 

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Aunque en los casos de muerte repentina de gente famosa el alcohol y las drogas son el común denominador tal vez este sea un deceso raro, dado que Williams declaró haber tenido una adicción a la cocaína en su juventud, sobretodo en los tiempos en que era muy amigo de John Belushi, quien murió el 5 de marzo de 1982, otro gran actor cómico víctima de una sobredosis con speedball, una fatídica mezcla de cocaína y heroína. Este hecho y el nacimiento de su hijo hicieron que Robin se alejará por completo de las drogas. Sin embargo, en 2006, tras varios años de sobriedad comenzó a sufrir problemas de alcoholismo, lo que lo llevó a tomar la decisión de entrar a rehabilitación. Varios años después de este suceso, se habría recuperado de manera promisoria, pero al parecer la soledad y una profunda depresión hicieron presa de su existencia, su talento histriónico le habría dejado de dar tantas satisfacciones como en los viejos tiempos de su carrera prolífica, ahora con papeles secundarios nada relevantes y por este u otros motivos que ignoramos su vida seguramente era para él un suplicio al que no encontró probablemente otra salida. Algo similar a lo que le ocurre a su personaje en la cinta What Dreams May Come (Más allá de los sueños, 1998) donde después de morir en un accidente automovilístico su esposa se suicida, y él entonces viaja al inframundo para intentar salvar su alma. Pero ojalá la ficción fuera la realidad, tan llena de extrañas coincidencias como el hecho de que haya muerto un 11 de agosto, el mismo día que el pintor Jackson Pollock pero en 1969, a causa de un accidente automovilístico mientras manejaba ebrio, otro caso más de un artista talentoso con problemas de alcohol que indirectamente trunca su vida de una forma sorpresiva. Y como dato extra el 11 de agosto también es la fecha de nacimiento del luchador Hulk Hogan, Steve Wozniak, cofundador de la compañía Apple y el músico Richie Ramone de la mítica banda de Ramones, gente que nació en una familia modesta y con una vida con menos complicaciones al parecer con la fama.

 

Robin McLaurim Williams nació en Chicago, Illinois, un 21 de julio de 1951 y comparte el mismo día con el músico Cat Stevens (1948) y el escritor Ernest Hemingway (1899) el autor de El viejo y el mar quien se habría suicidado un 2 de julio de 1961 en una casa solitaria en Idaho, como la que tendría Williams en el condado de California llamado Tiburón (Jaws) el nombre del primer éxito taquillero de su otrora amigo el director Steven Spielberg, quien por cierto confesó que durante la filmación de The Schindler´s List le llamaba por teléfono para alegrarse con sus chistes ante tanta tristeza que le provocaba la cinta en cuestión.

Habría que saber si el mismo Spielberg hizo lo propio recientemente antes de conocer el fatídico suceso.

Como podría ocurrirle a cualquier ser humano su lado negativo lo hizo sucumbir, no obstante las actuaciones cómicas de Robin Williams han sido en verdad inolvidables, al igual esos monólogos que pueden buscar en YouTube, llenos de acidez y acertividad. Desde sus primeras actuaciones en el programa de Mork & Mindy, (cuyo personaje lo doblaba en español el fallecido Polo Ortin),  su grito extravagante en la cinta Good Morning Vietnam, los personajes a los que prestó su voz en cintas como Robots, y Happy Feet,  la versión de “Come Together” que hizo con otro genio de la voz como Bobby McFerrin, quien lo invitó a divertirse de lo lindo apareciendo en el video de su éxito “Don´t Worry, Be Happy” Sin duda su partida nos enseña que la grandeza es morir y seguir existiendo. Así es como hay que recordar siempre a quienes nos dieron tantas alegrías.

 

Finalmente decirle adiós a un grande como Robin Williams puede ser citando el tuit de @The Academy con el cual hace un homenaje a su voz en la cinta Aladdin:

Genie, you’re free.
(Genio, eres libre.)

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